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El monstruo de Frankenstein: sobrevalorado y santificado.

Monstruo de Frankenstein

El monstruo de Frankenstein. Esa criatura sobrevalorada y santificada en múltiples adaptaciones. Ese ser puro e inocente que no hace mal queriendo y a por el cual se lanza la humanidad, en una historia de lucha entre el bien y el mal. Un ayudante de extraña apariencia, un creador ávido de poder y una tormenta…

Sin embargo NADA es como nos lo venden. En el libro las cosas cambian mucho: no hay Igor, no hay tormenta y no hay ese dramático “¡Está Vivo!” acompañado de una tétrica risa. Simplemente un hombre con una obsesión y el ansia de conocimiento. Sí, quizá un poco de ego y orgullo humano, ese deseo de ser Dios, pero en adaptaciones es exagerado.

No voy a hablar de adaptaciones, eso lo haré cuando me vuelva a poner a ver alguna para comparar y analizar, en este artículo os quiero hablar del propio monstruo de Frankenstein.

El monstruo de Frankenstein:

Creado por Víctor Frankenstein. Un experimento para combatir la muerte, un experimento que el propio Víctor espera que sirva para ayudar a la humanidad. Nada sale como el científico esperaba. Tras renunciar a su conciencia, tras perderse frente a una obsesión, y hacer cosas de las que luego se arrepiente, cosas que le atormentan continuamente, se encuentra con una criatura que le causa pavor.

La criatura nace en las peores condiciones posibles. Su padre, el responsable de su creación, le rechaza, le teme. No puede contar con él y debe alejarse, sintiéndose perdido y solo. ¿Hasta aquí da mucha pena, verdad? Sí, el pobre monstruo se ve solo y desamparado a causa de ese temor que siente la humanidad hacia todo aquello que sea diferente. Su propio padre le rechaza y se ve solo en un mundo ajeno a él, teniendo que valerse por sí mismo y aprender haciéndose daño. Empieza siendo un niño que investiga el mundo, pero un niño que crece y aprende a mucha velocidad. Su instinto es lo suficientemente fuerte como para manejar la situación, lo que le hace admirable y enternece.

Todo lo que le ocurre tras ser rechazado por Víctor lo sabemos a través del monstruo. Este relata a su creador sus desdichas y sus logros, queriendo que este se apiade de él y cumpla sus deseos — a este punto llegaremos luego—. El comienzo, cuando deja su hogar y se ve solo, es fácil de creer. Vemos durante la narración de Víctor como la criatura intenta acercarse a él, vemos su ingenuidad, su miedo… Solo es un niño triste y asustado. Por ello es fácil creer que ahí el monstruo está siendo sincero, pero… ¿Cuánto de su historia es real?

El monstruo cuenta como la gente le rechaza, le teme, porque él se acerca con su ingenuidad, sin saber el efecto que su aspecto tiene sobre la humanidad. También es creíble, raro sería que le aceptaran tal como se comportan los humanos en estos temas. Bien, el monstruo es rechazado y sigue buscando donde resguardarse. Se encuentra una cabañita y a partir de aquí entra en contacto, indirecto, con una familia encantadora con una vida muy dura. El monstruo, a través de la observación, va aprendiendo y apreciando el amor. Anhelando este amor que él no puede conseguir y dándose cuenta de que les ha arrebatado su comida, por lo que deja de hacerlo, incluso pasa a ayudarles. Es posible… No lo niego. Teniendo en cuenta que el monstruo empieza siendo solo un niño es posible que hiciera todo eso. Pero… ¿Hasta qué punto será así? Porque aquí ya empiezan los celos y un poco la amargura, pero el monstruo sigue contándonoslo como si esos detalles carecieran de importancia. Claro que siente celos, claro que se amarga. Su vida es un asco y ve que otros son capaces de hacer con su desgracia algo positivo. Pero no me trago que nos venda que es un santo capaz de poder con todo esto. Empieza a leer y a descubrir cosas horribles sobre la humanidad, escandalizándose con las atrocidades que los humanos son capaces de hacer —ninguna de esas atrocidades son entendibles, pero las propias sí. A esto ya llegaremos también —. Incluso lee la biblia. A todo esto, hay una chica, una turca, que aprende a hablar con esta familia. El monstruo siente que debe competir con ella y se siente superior al superarla —esta parte no me gustó ni cuando aun le tenía aprecio—.

Satanás tiene compañeros que le admiran y  le siguen, pero yo estoy solo y todos me detestan.

El monstruo, consciente de lo que su aspecto provoca, espera a que el anciano padre de la familia, un hombre ciego, se quede solo para poder acercarse a este y ganarse su confianza. La idea es que este interceda por él ante el resto y formar parte así de la familia. Pero las cosas no salen bien. Espera demasiado, decide quedarse incluso cuando los demás miembros de la familia se acercan, y estos al verle con el anciano se asustan. Lo espantan y luego deciden dejar su casa, buscar otro hogar en el que el anciano no peligre. Nadie espera que esto le siente bien al monstruo, para nada. El monstruo, herido por tanto rechazo, quema la casa y destruye el huerto. Según él cuando ya no hay nadie… Según él. Porque aunque no podía controlar su rabia, aunque se le nubló el juicio, claramente fue capaz de apiadarse de la vida de estos. No me digas que te descontrolas, que no razonas en absoluto, y luego me vendas ese cuento…

Recordemos cuanto aprende el monstruo con esa familia: amor, comprensión, ayuda mutua… Libertad. La familia ha transmitido al monstruo todos los buenos valores posibles y él es consciente de esto en todo momento.

Vuelve a vagar por el mundo, alejándose de los seres humanos. Pero al ver a un niño se le cruza por la cabeza la idea de educarlo para que le quiera. ¿Cómo? Fácil, secuestrando al niño. ¿Una idea maravillosa, verdad? El niño al verse atrapado se asusta y más al ver el aspecto de la criatura. Trata de liberarse, le amenaza… Y es en estas amenazas cuando el monstruo descubre su apellido: Frankenstein. Es Will, uno de los hermanos de Víctor. Ser un Frankenstein es el mayor delito para el monstruo, por lo que el niño acaba muerto. ¿Pero la cosa queda ahí? No. El monstruo encuentra otra víctima. Una muchacha que duerme a la que él decide acosar sexualmente con frases como “Despierta, hermosa muchacha, tu amante está aquí”. Claro, para el monstruo una mujer no significa nada. Tras ver el respeto en la casa de esa familia, tras ver como las mujeres eran bien tratadas, el monstruo no aprendió nada de eso.

En cuanto la chica se agita un poco el monstruo empieza a temer. Dice que dio por hecho que sería como todos los demás y que él acabaría con problemas POR MATAR AL NIÑO, porque claro, que ella le acuse de algo que sí hizo… Qué horror. El monstruo decide que sea ella quien cargue con la culpa pues, cito textualmente, “como mujer, era la verdadera causa de que lo cometiese”. Ya me contará como, una mujer que ni conocía, puede ser la causa de nada. Y más aun, como es que llega a la conclusión de que las mujeres son las culpables de todo cuando el principal culpable de su dolor es un hombre. No veo justificación a esto y él parece convencido de que lo que dice está bien. La mujer no vale nada para esta criatura.

Y tras relatar toda su historia, buscando la compasión y la pena de su creador, exige a Víctor… Esta es buena, esta es buena. Exige a Víctor que le cree una mujer. Sí, amigos y amigas, UNA MUJER. Pero, no queda ahí la cosa. El monstruo quiere una mujer que sea igual de desgraciada que él, igual de rechazada, pues así no le quedará otra que quererle y, vuelvo a citar textualmente, “con ser tan poca cosa, bastará para satisfacerme”. Toma ya, discurso bonito donde los haya… Para convencer a Víctor le dice cosas como que si la humanidad le acepta él dejará de herir y todo eso, sin embargo no quiere que la humanidad le acepte, quiere una criatura que esté doblegada a él. Una mujer sufriente que lo acepte porque no le quedará otra.

Cuando no consigue lo que quiere, cuando sus planes se ven frustrados, tras haber estado torturando con el pánico a Víctor para que no cesara en su intento de crear dicha criatura, vuelve a las andadas. La muerte vuelve a surgir a su paso y quienes rodean a Víctor caen. Llegado el momento cae Elizabeth, que, efectivamente como se me dijo en un comentario en la reseña, se podría considerar la mujer en la nevera pese al resto de muertes —es maravillosa, pero se ve más a otros personajes, aunque también mueran —. Víctor pasa entonces a perseguir al monstruo, cosa que este quiere…

Lo persigue, sufriendo mil penurias, perdiendo las fuerzas y enfermando. El monstruo se encarga de que no muera, pues quiere que sufra más aun. Y Víctor acaba en el barco de Robert.

En ese barco encuentra Víctor sus últimos días, muriendo tras mucho sufrimiento. El monstruo accede al cuarto donde yace su cuerpo sin vida y es en este momento cuando lamenta que este muerto, pero si siguiera vivo seguiría torturándole. Robert enfrenta al monstruo y este usa sus tretas nuevamente. Intenta ganárselo, darle pena, para quedar como la víctima de una amarga historia y que este no vaya contra él. La manipulación forma parte de esta criatura. Admite haber sentido remordimientos por las muertes, por todas salvo por la de Elizabeth —ya me explicara a mí que le hizo la chica—, pero sigue excusándose y dándole una razón a cada uno de sus actos, buscando que ninguno sea tomado en cuenta, y dejando claro que es consciente en cada momento de lo que hace, de que no está actuando bien, y que sin embargo sigue haciéndolo con autojustificación.

El monstruo desaparece, prometiendo que él mismo acabará con su existencia… ¿Pero, de verdad tengo que creerme esto? No, yo creo que al final de la historia el monstruo ha ganado en parte, ha acabado con Víctor y sigue con vida. Probablemente si hubiera otra parte de la historia su cólera volvería a atacar.

Es una criatura desgraciada, sí. Por ser diferente sufre y eso es algo a tener en cuenta, de hecho a través del monstruo podemos ver buenos mensajes como que se debería aceptar al que es distinto, que los padres tienen responsabilidades hacia los hijos… No, no es el demonio sin alma, de hecho se ve claramente que es una criatura sufriente que se ha corrompido a causa del dolor, pero es en lo que se ha convertido lo que no me gusta, es el hecho de que sea consciente de lo que hace y que desee el dolor para otra criatura, por ejemplo, lo que le quita justificación. De hecho muchas de las cosas que hace, justificarlas sería peligroso. Mary Shelley las pone como algo negativa, por lo que me parece bien que salgan en la historia, en ningún momento santifica al monstruo ni tampoco le hace ver como un ser completamente malvado —Víctor sí, pero es que él lo ve así —. A través del monstruo y Víctor podemos ver dos formas de afrontar los problemas y los errores: la autojustificación y el afrontar las consecuencias, el aprendizaje. Ambos hacen cosas mal, pero solo uno aprende, y no es por la falta de posibilidades del monstruo de aprender, pues realmente este sabe bien lo que hace, es porque no le interesa hacer las cosas de otra manera. Una vez Víctor se abrió al monstruo y aceptó su responsabilidad con él, podía haber buscado en él la comprensión y el afecto, intentar relacionarse con él, pero eligió hacer sufrir a otra criatura. Víctor estaba aceptando su responsabilidad sobre los actos del monstruo, pero de nada sirvió.

Víctor tampoco es un santo, pero creo que eso queda claro cuando digo que ambos han hecho cosas mal. Simplemente la forma de afrontar las situaciones que tiene Víctor hace que me sea más fácil simpatizar con él.

La obra no nos muestra una lucha entre el bien y el mal. No hay una horda de campesinos persiguiendo a una inocente criatura. Hay el rechazo de la humanidad, su crueldad y su egoísmo, pero también el odio, la amargura y la crueldad de esta criatura. ¿Tiene sus razones? Sí. ¿Lo que hace se puede justificar? No. Veámoslo con la escala de grises, no con el blanco o negro. El monstruo no es totalmente malo, pero sus decisiones y sus actos son censurables e injustificables. Víctor no es totalmente bueno, pero afronta las consecuencias de sus actos y sufre al ver que las sufren otros.

CREO que no me dejo nada.

Os recuerdo la reseña del libro 

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