Obra·relatos·Retos LiterUp 2017

Reto 2. Jazz y bourbon

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El bar estaba vacío. Solo estaban ellas, dos copas de bourbon, casi sin tocar, y el sonido del jazz, un suave murmullo al son del cual habían bailado minutos antes. Aun notaba el cosquilleo en los músculos y el sudor cubría la piel de ambas. La energía y la pasión que les había movido, bajo el influjo de esa música que su acompañante tanto amaba, permanecían en el ambiente, las envolvía y daba rienda suelta a sus emociones.

El bar estaba vacío. Solo estaban ellas, dos copas de bourbon, casi sin tocar, y el sonido del jazz, un suave murmullo al son del cual habían bailado minutos antes. Aun notaba el cosquilleo en los músculos y el sudor cubría la piel de ambas. La energía y la pasión que les había movido, bajo el influjo de esa música que su acompañante tanto amaba, permanecían en el ambiente, las envolvía y daba rienda suelta a sus emociones.

Pasó los dedos por sus rizos negros, dejó su mirada perdiéndose en el mar  que ella tenía en los ojos, en ese mar bordeado por pestañas postizas,  y dejó aflorar una sonrisa en sus labios. Apoyó su frente contra la de ella y le rozó los labios, cubiertos de carmín rojo, con los suyos.

—Eres tan bonita, Elena —susurró, mientras sus dedos hacían pequeños círculos en la oscura piel de su acompañante.

—Que boba eres, Sonja. —Elena reía, y su risa era música para los oídos de Sonja, que la miraba embelesada.  La risa de Elena le atraía más que el sonido del Jazz que sentía de fondo, y que por momentos desaparecía de su conciencia.

Sonja cerró los ojos y amplió su sonrisa. Para ella Elena era más que bonita, era la persona más hermosa, física y emocionalmente, que había conocido. Elena era su luz, la mujer que le había sacado de un agujero muy profundo y le había hecho encontrarse a sí misma, la que le había devuelto su sonrisa en los peores momentos. Si ella no hubiera aparecido todavía estaría perdida, con sufrimientos mayores de los que pudiera tener en ese momento.

Acercó más su rostro y posó sus labios en los de ella. Notó su cálido aliento filtrándose en sus pulmones, haciendo que el corazón le latiese con más fuerza, y pronto se fundieron en un intenso abrazo que no dejaba espacio entre sus cuerpos.

Elena llevó sus manos a la camisa de Sonja y, a un ritmo que a Sonja le resultó eterno, fue desabrochando botón a botón, dejando que sus dedos se encontrasen con la rosada piel de la camarera.

—Arráncamela sin miedo —pidió Sonja, antes de morderle el labio con suavidad.

—No tenemos ninguna prisa, cariño.— La voz de Elena era casi un ronroneo.

Esta vez el beso fue más apasionado, más salvaje, era como si ambas necesitasen ese beso para respirar, el oxígeno de la otra. Las manos de Elena pasaron por el pronunciado vientre de  Sonja, resbalando hasta llegar a su espalda y subir hacia el broche del sujetador.  Sonja notaba electricidad allí donde los dedos de Elena le tocaban, deseosa de que ese broche dejase de interponerse, y procedió a acariciar la suave piel que ocultaba la camiseta de Elena. Esa camiseta que ella le había regalado hacía tiempo, cuando todavía eran solo amigas, o no querían admitir nada más.

— ¿Estás segura de que no pasará nada? —preguntó Elena, con los labios contra la garganta de Sonja.

—No… —Sonja suspiró agitada—. El jefe se ha ido de vacaciones y el resto de camareros me han dejado el trabajo de limpiar a mí.

—Um… Qué bien —murmuró Elena y subió a Sonja sobre la barra, apartando con cuidado las dos copas.

Pese a la diferencia de tamaño entre ambas, Elena no tuvo dificultad en alzar a Sonja. Era una mujer fuerte y de músculos bien trabajados.

***

Elena besó la frente de Sonja y pasó los dedos por sus mechones rojizos, intercalados ya con alguna cana, mientras observaba la combinación de la piel desnuda de ambas.  Así, tan cerca de Sonja y con los dedos entrelazados con los de ella, quería despertar cada mañana. Tal vez algún día fuera posible… Algún día podrían estar juntas sin tanto secreto.

—Tú sí que eres preciosa.—Besó su mejilla y apoyó la cabeza contra la de ella—. Será mejor que te ayude a organizar todo esto antes de que tengas que trabajar.
Sonja dejó escapar una pequeña carcajada y asintió. Era hora de hacer parar la magia que las rodeaba, de volver al mundo real, y guardar aquella noche en sus recuerdos. El Jazz seguía sonando mientras ellas se ponían ropa distinta a la del día anterior, que cuidadosamente habían llevado en sus bolsos, y comenzaban a limpiar todo el local.

 

 

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4 comentarios sobre “Reto 2. Jazz y bourbon

  1. Hola!

    Me ha gustado mucho. Siempre vengo primero a leer el reto dos, de todos los participantes, porque me encanta el objetivo. Y estoy sorprendida por la cantidad de relatos LGBT que hemos escrito para este reto. Me encanta.

    Gracias por compartirlo. Un beso!

    Le gusta a 1 persona

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